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lunes, 30 de marzo de 2020

Los otros (casi) vecinos (1ª Parte de tres)


A La Estepa de San Juan acudía mucha gente que no vivía en el pueblo. Nos visitaban a menudo y por eso los considerábamos como si fueran vecinos. Hoy quiero recordar a algunos de ellos y en particular a las personas que venían al pueblo por razón del oficio que desempeñaban. Todas ellas dejaron en mi un excelente recuerdo.

Como estamos en medio de la crisis del COVID-19, me gustaría rendir mi primer homenaje a los médicos de pueblo. No solamente se ocupaban de los enfermos con dedicación sino que también eran los encargados de vacunar y atender a los niños y a los más ancianos y sobre todo de hablar con los vecinos de sus problemas y preocupaciones. Algunos se convertían en consejeros y amigos. Bien por esos MÉDICOS DE PUEBLO.

Yo me acuerdo en especial del doctor Llopis (no sé si ese era su nombre o era algún tipo de apodo). El doctor vivía en Castilfrío, a unos pocos kilómetros de mi pueblo. Era un hombre muy servicial. En una ocasión que estuve muy enferma, con 7 u 8 años, venía a verme a diario y a ponerme las inyecciones. Le recuerdo hablando con mis padres en la cocina. Hubo otros médicos antes y después pero era demasiado pequeña o ya me había ido del pueblo. Recuerdo bien el día que inauguraron la casa del médico, muy coqueta, a las afueras del pueblo de Castilfrío.

El médico se desplazaba caminando o en caballería a cada pueblo. Cuando las condiciones climáticas eran adversas porque llovía o nevaba era difícil atravesar los pequeños ríos que discurrían entre ambas localidades, el río Canalón, el río Sotillo y el río de La Viña. Este ultimo se desbordaba y era peligroso atravesarlo. Mi abuela me contaba que la corriente había hecho desaparecer una viña que se encontraba en sus márgenes. 




Imagen de la que se cree que fue la primera médica rural, Concepción Criado



El veterinario nos visitaba desde Oncala o Cirujales, no recuerdo bien. El veterinario era una figura importantísima en La Estepa puesto que, aunque en el pueblo se trabajaba en el campo, la verdadera riqueza era la ganadería. Cada familia tenía su rebaño de ovejas a las que había que vacunar y tratar de sus enfermedades. Entre varios vecinos formaban un rebaño y "ajustaban" al pastor, que acostumbraba a ser del pueblo, a principios del verano, por San Pedro. Las ovejas parían cada año al menos un cordero que luego se vendía para carne. Además, su lana se guardaba en grandes vellones después del esquileo hasta que venían los laneros a comprarla.

En cada casa había también un caballo o yegua. En casa teníamos la yegua Castaña (de la que ya os he hablado en un post anterior) que cada año paría un potrillo y que se vendía en la feria de septiembre. También había vacas, novillos, jotillos… Las vacas además de hacer labores del campo tenían sus terneros que se vendían para carne. Por todas estas razones, entenderéis que la figura del veterinario fuera tan importante.

En ningún pueblo faltaba la presencia de un sacerdote. También de Castilfrio, venía Don Lorenzo que fue quien casó a mis padres, bautizó a sus hijos, enterró a dos hermanos mios pequeñitos y dio la comunión a mis todos hermanos aunque no a mi pues se marchó poco antes a una nueva parroquia. Me acuerdo verlo llegar por el camino de Castilfrio con caminar ligero y  airoso sobre todo los días de fiesta con su sotana y su manteo nuevo. Los niños corríamos a recibirle pues siempre nos obsequiaba con algún caramelo. Es posible que durante la época de la guerra llegara a vivir en La Estepa.

Era el encargado de decir la misa pero el rezo del rosario y las novenas se lo encomendaba al sacristán. Todo el mundo le apreciaba en el pueblo quizá porque sus sermones incluían el humor que nos hacía reír a todos. Los sermones del día de la fiesta debían ser interesantes porque la familia los comentaba durante la comida con los invitadosa. También recuerdo las misas de los domingo en el verano. Todo el mundo acudía a la misa dominical pero los hombres en el coro se quedaban dormidos, seguramente debido al cansancio acumulado después de realizar las duras labores del campo. Don Lorenzo nunca se lo recriminó.

Su casa en Castilfrio era una casona muy bonita y grande y un huerto con frutales. No se me olvidan los membrillos tan enormes que a veces regalaba a mi madre. Muchos años después, recorriendo con mi marido las Tierras de Burgos, pasamos por Cabezón, que creo que era el pueblo donde había nacido, y por Hacinas donde estaba enterrado. Pregunté si sabían donde descansaba Don Lorenzo y me indicaron una tumba que tenía una sencilla cruz de madera.

Al pueblo también venía el Secretario que ayudaba al alcalde a realizar las gestiones y llevar los papeles del Ayuntamiento. Yo me acuerdo de Don Enrique pues venía algunas veces a casa por ser mi padre corresponsal. Tambien vivía en Castilfrío.

De vez en cuando venía al pueblo un señor vestido con traje negro y camisa blanca y que casi siempre coincidía con los días que había habido alguna muerte. Imagino que era una especie de notario o juez y la verdad es que yo, aunque era pequeña, no le tenía ninguna simpatía.

Otras personas que se acercaban al pueblo desde el cuartel de Ausejo eran los guardias civiles. Ausejo era un pueblo más grande que La Estepa y por eso allí había un cuartel de la Guardia Civil en el que vivían los guardias y sus familias. Venían andando y a veces a caballo con su característico traje verde, capa y tricornio. Mi amiga y yo les teníamos tanto miedo que a veces nos llegamos a esconder debajo de la cama cuando sabíamos que andaban por el pueblo. A pesar del respeto que como niñas les teníamos con ellos nos sentíamos más seguros. Informaban de la gente extraña que pasaba por allí, vigilaban a los cazadores furtivos y poco más porque en mi pueblo la gente era pacífica.
 
Como todos los servicios, este también desapareció de Tierras Altas. Luego les seguirían los médicos, los veterinarios, los secretarios, los maestros, los jóvenes, los viejos, los pastores, los vaqueros... hasta hoy que ya no queda casi nada
 
Además de todos los mencionados en este post, los maestros eran imprescindibles y de ellos quiero escribir un capítulo aparte.

Continuara…..