Y llegó la
Navidad…………..
Han pasado muchas, muchas Navidades que solamente puedo
celebrar con mis recuerdos, pero son tan fuertes y reales, que parece que las
vivo de verdad.
El decorado de la
Navidad de La
Estepa, ya estaba hecho. Los árboles cargaditos de nieve, las
montañas cubiertas totalmente de blanco. Por los canalones de las tejas
colgaban los “chupones” de hielo, cual estalactitas enormes. Las calles os las
podéis imaginar, casi intransitables por la nieve y el hielo, pero aún así,
siempre había gente en ellas.Los hombres envueltos en sus “0ngarinas”, bufandas,
gorros y botas de goma se afanaban en
cuidar de los animales que como no podían salir al campo había que alimentarlos
y darle de beber agua que cogían de la fuente, pero para ello tenían que llevar
un pico pues entre viaje y viaje se convertía en durísimo hielo.
Las mujeres cubiertas con sus mantones también “tenían que
ir a visitar a algún familiar o vecina” bien para charlar o a pedir algo que se
hubiera acabado en la cocina.
De los niños no quiero contar, nos lo pasábamos “pipa” o
“guay” que decís vosotros ahora., pero de éstos ya os contaré cuando hable del
invierno.
Por no faltar no faltaba ni el puente, un puente chiquitín que
iba desde la fuente hasta la fragua, pero lo quitaron no se por qué,
seguramente estorbaba…… y por debajo del puente
pasaba “un río” helado que venía desde el camino de Cuellar y se
prolongaba por toda la calle Sendero.
Las “mozas” hacían un Belén en la iglesia con musgo y
figuritas de Belén y ensayaban muchos, muchos villancicos que cantaba el día de
la Pascua, el
día Año Nuevo y el día de Reyes... Como
veis no nos faltaba nuestro pequeño
concierto.
Las comidas tampoco se parecían nada a las de ahora. Si
pasaba el “coche correo” o la “esclusiva” porque se “había abierto la
carretera” al quitar la nieve que había
en ella (tarea nada fácil), pues enseguida se volvía a cerrar, bajaban a Soria y traían algún besugo u otra
clase de pescado, pero esto ocurría las menos de las veces. En general se comía
lo que había en las casas. El día de Nochebuena no faltaba la “paella de
bacalao”, que se hacía con patatas y arroz y claro está con bacalao. Seguía
luego el chorizo, lomo, somarro, picadillo, morcilla y un sinfín de
productos de la matanza que se celebraba
por aquellas fechas….. Y no faltaban los turrones de mazapán, de almendra, de
guirlache y los frutos secos pasas, ciruelas, orejones….También se hacían peras
cocidas en vino con los frutos secos antes citados que estaban buenísimas
El día de Reyes lo esperábamos con gran ilusión y fijaros
los Reyes por allí no dejaba ningún juguete, pero es que teníamos a tantas
cosas que jugar que no nos hacían falta. Nos dejaban golosinas, mandarinas y
otras frutas y unas figuritas de pasta de rosquillos que nuestras madres les ayudaban
a elaborar. Algunas veces nos traían también unas cajitas de madera pequeñitas llenas de dulce de
mazapán con mucho colorido y que creo recordar se llamaban “cajitas de
anguilas”, quizá sería por la forma.
Y que no se me olviden “los aguinaldos”. Los aguinaldos eran
el regalo que los vecinos del pueblo hacía, al pastor, al herrero, al vaquero,
el cartero, al alguacil…. y que consistía en productos de la matanza o del campo y en ocasiones alguna
“pesetilla”. Los niños también participábamos en este premio, que nos daban los
abuelos, los tíos, los vecinos….. Y el sacristán por ayudarle en las tareas de
la iglesia y que casi siempre (el caso
del sacristán) eran unas barras de guirlache que
estaban……….para comérselas.
Y entonces… no había ni teléfono, ni móviles, ni Internet, ni WhatsApp……, pero ¡Ah!, no importa, ya teníamos al tío Castaño y su borriquilla
que nos traían las felicitaciones en unas postales preciosas y que venían de
todas las partes de España
Y ESTA
HISTORIA SE HA ACABADO…..Si se me ha olvidado algo que os lo cuenten vuestros
abuelos.

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